• Una imagen satelital de la base de EE.UU. en Baréin tomada en julio muestra daños generalizados al sistema de comunicación satelital y almacenes.
Publicada: domingo, 1 de noviembre de 2026 10:00

Los daños causados por los ataques iraníes a bases y equipos militares de EE.UU. han obligado a Washington a reconfigurar su presencia en Asia Occidental.

Un análisis publicado el sábado por la agencia estadounidense Associated Press (AP), basado en imágenes satelitales de distintos proveedores, reveló que más de 115 ataques con drones y misiles reivindicados por Irán o por fuerzas del Eje de la Resistencia dañaron o destruyeron estructuras en 26 bases militares y otros emplazamientos que albergan equipos estadounidenses.

Según AP, en una primera fase, Irán concentró sus ataques en hangares de aeronaves y sistemas de detección de amenazas entrantes, allanando el camino para nuevos golpes contra almacenes, instalaciones de alojamiento de tropas y otros objetivos.

El análisis señala que los daños sufridos por Estados Unidos han reconfigurado significativamente su presencia en Asia Occidental, obligando a Washington a trasladar numerosos activos militares fuera de los países ribereños del Golfo Pérsico. Entre ellos figuran aeronaves, sistemas de defensa antiaérea, equipos de comunicaciones y otros recursos esenciales para el funcionamiento de sus bases militares.

Defensa de EEUU queda sumida en incertidumbre

El informe destaca que los daños sufridos plantean interrogantes sobre la capacidad de las defensas estadounidenses en la región, en un momento en que el presidente Donald Trump contempla la posibilidad de lanzar nuevos ataques tras las elecciones de mitad de mandato del próximo martes, mientras Teherán promete una represalia contundente “sin limitaciones geográficas”, tal como ha ordenado el Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Moytaba Jamenei.

AP determinó que, del 1 de abril al 30 de junio, los ataques iraníes dañaron y destruyeron cientos de edificios y otras estructuras en bases de Estados Unidos.

De hecho, el análisis precisa que Irán priorizó los ataques contra la columna vertebral del sistema de defensa antiaérea estadounidense, al apuntar a radares clave de alerta temprana cuya reparación o sustitución resulta difícil y costosa.

Un radar fue alcanzado en Jordania y se dijo que quedó destruido. Era uno de apenas 13 que posee EE.UU. en todo el mundo, según el fabricante Raytheon. Documentos presupuestarios, citados por AP, muestran que cada uno cuesta alrededor de 500 millones de dólares.

Golpear esas instalaciones probablemente tenía como objetivo “interrumpir y degradar la capacidad de Estados Unidos y sus aliados para responder a nuevos ataques”, señaló un experto consultado por el medio estadounidense.

Tras destacar los daños infligidos por Irán a aeronaves de reabastecimiento, sistemas de comunicaciones, depósitos de combustible e instalaciones de alojamiento de tropas en varias bases estadounidenses durante la reciente guerra, el informe advierte de que un nuevo conflicto “podría anticipar una nueva realidad para las fuerzas de Estados Unidos” en la región.

Estados Unidos y el régimen israelí lanzaron dos guerras de agresión contra Irán: la primera, en junio de 2025 que duró 12 días, mientras que la segunda comenzó el 28 de febrero de 2026 y se prolongó durante 40 días. En ambos casos, la resistencia iraní y sus operaciones de represalia obligaron a los agresores a aceptar un alto el fuego. Sin embargo, en julio, Washington reanudó los ataques aéreos e impuso un bloqueo naval a Irán, en violación del memorando de entendimiento firmado en Islamabad el 17 de junio.

En respuesta, las Fuerzas Armadas iraníes atacaron objetivos estratégicos estadounidenses en Asia Occidental y declararon cerrado el estrecho de Ormuz al tráfico marítimo, lo que disparó los precios mundiales de la energía.

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