• El ministro israelí de extrema derecha Itamar Ben-Gvir amenaza de muerte y ejecución al alto comandante de HAMAS Hasan Salameh, 28 de septiembre de 2026.
Publicada: martes, 3 de noviembre de 2026 11:23

Las fuerzas israelíes dispararon nueve veces contra el alto comandante de HAMAS Hasan Salameh dentro de su celda tras las amenazas de muerte del ministro israelí.

Hasan Salameh, destacado dirigente de la resistencia palestina y alto comandante de las Brigadas Ezzeldin al Qassam, permanece en estado extremadamente crítico tras recibir nueve disparos de guardias penitenciarios israelíes en su celda de aislamiento, según denunció el lunes su prometida, la escritora Ghufran al-Zamil.

Los hechos se remontan al 28 de septiembre, cuando el ministro israelí de extrema derecha Itamar Ben-Gvir irrumpió, acompañado de guardias armados, en la celda de alto comandante del Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina (HAMAS), Hasan Salameh, recluido en la prisión de Ganot.

Durante el encuentro, el ministro se dirigió al preso, que permanecía esposado, y le amenazó que “quiero matarte, quiero ejecutarte”.

Ben-Gvir difundió entonces un vídeo en el que amenazaba con matar a este alto cargo de HAMAS en prisión. En este sentido, el Centro Palestino de Prisioneros y la Oficina de Medios de los Prisioneros denunciaron, en sendos comunicados, que las imágenes del detenido evidenciaban signos de inanición, tortura y negligencia médica deliberada. Ambas organizaciones responsabilizaron plenamente a las autoridades israelíes de cualquier daño que pueda sufrir Salameh.

Salameh, nacido en 1971 en el campo de refugiados de Jan Yunis, en la Franja de Gaza, en el seno de una familia desplazada durante la Nakba (catástrofe) de 1948, permanece encarcelado desde 1996.

Fue condenado a 48 cadenas perpetuas, una de las penas más severas impuestas hasta la fecha, por organizar operaciones de represalia tras el asesinato del comandante de las Brigadas Ezzeldin Al-Qassam, Yahya Ayyash, a manos de Israel.

Ha pasado aproximadamente la mitad de sus casi 30 años en prisión en régimen de aislamiento, incluidos largos periodos de incomunicación tras los acontecimientos de octubre de 2023. Israel ha rechazado reiteradamente incluirlo en los acuerdos de intercambio de prisioneros, pese a las continuas demandas de las facciones de la resistencia.

Al-Zamil y varias organizaciones de defensa de los presos denunciaron que las fuerzas israelíes golpearon a Salameh antes y después de la visita de Ben-Gvir y posteriormente abrieron fuego contra él con nueve disparos.

Más tarde, fue fotografiado con fines de documentación, pero regresó a su celda tras recibir únicamente analgésicos básicos, sin que se le proporcionara tratamiento médico adecuado.

La visita de un abogado el 2 de noviembre confirmó el deterioro de su estado de salud, con signos visibles de agotamiento y un sufrimiento persistente.

 

Fuentes palestinas describieron el episodio como una nueva escalada de la política sistemática de tortura, inanición y negligencia médica del régimen israelí contra miles de detenidos palestinos.

El incidente se enmarca en un patrón más amplio. Ben-Gvir ha utilizado reiteradamente sus visitas a las cárceles como instrumento de propaganda electoral, alardeando de haber convertido la vida de los presos en un “infierno”, mientras promueve la aplicación de la pena de muerte y el desplazamiento masivo de población.

Las organizaciones palestinas calificaron la irrupción en la celda de “maniobra política barata” y de “intimidación cobarde” contra un preso indefenso.

HAMAS y otras facciones de la resistencia han reclamado una intervención internacional urgente para proteger a los detenidos y garantizar su liberación.

Salameh figura entre los aproximadamente 10 000 palestinos recluidos en cárceles israelíes, muchos de ellos sin cargos ni juicio. El trato que reciben estos presos, que según organizaciones de derechos humanos incluye palizas, aislamiento y denegación de atención médica, continúa en el contexto de la guerra contra Gaza y los territorios ocupados.

Las facciones de la resistencia consideran desde hace tiempo a presos veteranos como Salameh símbolos de firmeza, cuya liberación consideran inseparable de la lucha más amplia contra la ocupación.

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