El diario The Wall Street Journal (WSJ), que ofrece el recuento público más detallado hasta la fecha sobre el alcance de la destrucción durante los primeros seis meses de la guerra, identificó 274 estructuras dañadas en 24 instalaciones en 7 países con presencia militar estadounidense mediante el análisis de imágenes satelitales, declaraciones militares iraníes y entrevistas con funcionarios de Estados Unidos.
El estudio afirma que los ataques iraníes contra instalaciones militares estadounidenses provocaron daños por al menos 5000 millones de dólares. Entretanto, una persona familiarizada con las cifras, citada por el diario, indicó que el coste total podría ascender hasta los 15 000 millones de dólares.
Según funcionarios estadounidenses citados por el medio, el Departamento de Guerra de Estados Unidos (Pentágono) ha calculado internamente los daños en un mínimo de 5000 millones de dólares, aunque no ha publicado un balance oficial detallado.
Estas pérdidas tampoco están incluidas en las estimaciones generales del gasto bélico, que el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) situó en 47 100 millones de dólares hasta mediados de octubre, principalmente por el coste de municiones y equipos.
La investigación del WSJ también revelan un cambio en la estrategia de los ataques iraníes tras el colapso del alto el fuego en julio, con una mayor concentración de los bombardeos contra edificios que alojaban a militares estadounidenses. “Irán apuntaba de forma más directa a los edificios que alojan a los militares estadounidenses”, señaló el diario a partir de su análisis.
Entre las instalaciones que sufrieron daños figura la base de apoyo naval de Baréin, sede de la Quinta Flota de la Armada estadounidense, que fue alcanzada en repetidas ocasiones durante las primeras fases del conflicto.
Según estimaciones anteriores del rotativo, la reconstrucción de esta base podría costar alrededor de 400 millones de dólares.
La magnitud de los daños ha generado presión en el Congreso estadounidense. Senadores demócratas, entre ellos Elizabeth Warren, han exigido al Pentágono que haga públicas las cifras oficiales, al considerar que las sesiones informativas clasificadas y los cálculos incompletos impiden conocer el verdadero impacto económico de los ataques.
Funcionarios estadounidenses también han señalado que algunas instalaciones podrían no ser reconstruidas por completo, mientras Washington estudia posibles cambios en el despliegue de sus fuerzas militares en la región.
Por otra parte, algunos funcionarios estadounidenses consideran que Irán ha reservado parte de sus misiles avanzados, lo que podría permitirle ejecutar ataques más eficaces si se intensifican nuevamente los enfrentamientos.
Estados Unidos y el régimen israelí lanzaron dos guerras de agresión contra Irán: la primera, en junio de 2025 que duró 12 días, mientras que la segunda comenzó el 28 de febrero de 2026 y se prolongó durante 40 días. En ambos casos, la resistencia iraní y sus operaciones de represalia obligaron a los agresores a aceptar un alto el fuego. Sin embargo, en julio, Washington reanudó los ataques aéreos e impuso un bloqueo naval a Irán, en violación del memorando de entendimiento firmado en Islamabad el 17 de junio.
En respuesta, las Fuerzas Armadas iraníes atacaron objetivos estratégicos estadounidenses en Asia Occidental y declararon cerrado el estrecho de Ormuz al tráfico marítimo, lo que disparó los precios mundiales de la energía.
mep/msm
