La oficina política del movimiento popular yemení Ansarolá denunció el viernes que el bombardeo perpetrado por cazas saudíes contra un mercado público en la región de Al-Waziya, en la provincia de Taiz, constituye un “crimen de guerra flagrante”, al igual que la continuación de las agresiones y la matanza de la población yemení.
Según un informe del Ministerio de Salud y Medio Ambiente de Yemen, el balance de víctimas del bombardeo saudí contra el mercado popular de Al-Hadara ha ascendido a 38 civiles, entre ellos 30 muertos y ocho heridos.
💢 BREAKING | At least 30 people have been killed and eight wounded in an attack on Al-Hadara market in Taiz, Yemen, according to the Health Ministry in Sana’a.
— Drop Site (@DropSiteNews) November 6, 2026
The ministry says Saudi warplanes carried out three airstrikes on the market in Al-Waziyah district early Friday… https://t.co/9a8jYzgWaL pic.twitter.com/pzyEMr1fTu
En este sentido, Ansarolá denunció el silencio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y de la comunidad internacional ante los crímenes saudíes y afirmó que las “flagrantes atrocidades de Arabia Saudí se han convertido en un expediente olvidado” en sus archivos. Asimismo, acusó a la comunidad internacional de haberse convertido en un “respaldo para los asesinos y los criminales”, al dar voz a los verdugos en vez de proteger a las víctimas, y sostuvo que el régimen saudí no se habría atrevido a cometer semejantes atrocidades sin el apoyo y la cobertura política de Estados Unidos.
Ante esta situación, la oficina política de Ansarolá advirtió de que la intensificación de las agresiones saudíes contra el pueblo yemení tendrá una “respuesta dolorosa”.
Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores y Expatriados de Yemen condenó, mediante un comunicado, el ataque aéreo saudí contra el mercado de Al-Hadara y cuestionó la postura de la comunidad internacional ante unas operaciones que han tenido como objetivo a civiles inocentes.
El comunicado señala que algunos actores internacionales se pronuncian sobre el asedio a Taiz, pero mantienen silencio ante la muerte y las heridas sufridas por ciudadanos de esta provincia como consecuencia del reciente bombardeo saudí. De este modo, la Cancillería yemení denunció el “doble rasero” de la comunidad internacional frente a las víctimas de las agresiones saudíes.
La agresión saudí contra Yemen se remonta a marzo de 2015, cuando Riad, al frente de una coalición respaldada por Estados Unidos, inició una campaña militar y un bloqueo con el objetivo de restablecer en Saná un Gobierno afín a sus intereses. La última escalada comenzó después de que Arabia Saudí bombardeara el aeropuerto internacional de Saná en julio.
Estos últimos ataques se producen en medio de una intensificación de las operaciones saudíes que, según ya habían afirmado el jueves funcionarios sanitarios yemeníes, han dejado más de 900 civiles muertos o heridos. Las mujeres y los niños siguen representando una proporción considerable de las víctimas.
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