La financiación de la campaña militar contra Irán amenaza con convertirse en uno de los principales puntos de fricción en las negociaciones sobre el proyecto de ley de gasto federal antes del próximo 11 de diciembre, fecha límite para que el Congreso de EE.UU. apruebe nuevos fondos y evite un cierre del gobierno.
Los demócratas, que asumirán el control de ambas cámaras del Congreso en enero, afrontan una presión creciente dentro de sus propias filas para condicionar cualquier acuerdo presupuestario de fin de año a la suspensión de los fondos destinados a la campaña militar contra Irán.
La representante por Connecticut, Rosa DeLauro, principal demócrata del Comité de Asignaciones de la Cámara de Representantes, aseguró el jueves que su partido no respaldará nuevos recursos para financiar el conflicto.
“Los demócratas no financiarán bajo ninguna circunstancia la guerra de elección del presidente de EE.UU., Donald Trump, contra Irán, que ha elevado los costes para las familias estadounidenses y nos ha hecho menos seguros”, afirmó DeLauro, según el sitio web estadounidense Politico.
Por su parte, el líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, quien se espera que se convierta en presidente de dicha Cámara cuando su partido asuma el control, señaló que la dirección demócrata abordará la cuestión con DeLauro. Jeffries calificó la guerra contra Irán de “imprudente y costosa”.
Asimismo, sostuvo que los resultados de las elecciones de mitad de mandato reflejan una demanda ciudadana de mayores responsabilidades políticas y de poner fin al conflicto.
La posibilidad de un enfrentamiento por la financiación también ha ganado el respaldo de destacados demócratas considerados posibles aspirantes a la candidatura presidencial del partido en 2028.
El representante de California Ro Khanna pidió a los demócratas que utilicen su mayoría en el Congreso para poner fin a la guerra y comparó la iniciativa propuesta con la medida adoptada por el Congreso en 1973, cuando cortó la financiación de las operaciones militares estadounidenses en el sudeste asiático durante la guerra de Vietnam.
Khanna también instó a los legisladores a respaldar en diciembre una medida provisional de financiación que prohíba utilizar fondos federales para cualquier operación militar de combate de Estados Unidos en Irán.
El gobernador de Illinois, JB Pritzker, otro posible aspirante a la candidatura presidencial, también ha instado a los demócratas a no ceder en sus esfuerzos por bloquear la financiación de la guerra.
En una entrevista con The Bulwark a principios de esta semana, Pritzker pidió al partido que mantenga una postura firme y argumentó que los demócratas ya no deberían mostrarse reacios a enfrentarse al Gobierno de Trump por la guerra.
Mientras tanto, el líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, quien previsiblemente encabezará la mayoría demócrata el próximo año, afirmó que estaba trabajando con la senadora por Washington Patty Murray, principal representante de su partido en el Comité de Asignaciones del Senado, para alcanzar un acuerdo sobre la financiación del Gobierno antes del plazo de diciembre.
Murray también relacionó los avances electorales de los demócratas con el rechazo de la ciudadanía a la guerra y afirmó que los votantes habían enviado un mensaje claro a favor de poner fin a la guerra contra Irán.
Schumer señaló que la autoridad constitucional del Congreso sobre el gasto federal constituye un instrumento para limitar las acciones militares del presidente.
El plazo del 11 de diciembre para aprobar la financiación federal podría convertirse en la primera oportunidad de los demócratas para plantar cara a la política de Donald Trump sobre la guerra contra Irán.
No obstante, un pulso por los fondos militares también podría desencadenar un nuevo cierre del gobierno y poner en riesgo otras prioridades legislativas del partido, justo cuando se prepara para asumir el control del Congreso.
Los demócratas tendrán que hacer frente a la oposición de la Casa Blanca y de los legisladores republicanos. En este escenario, todavía está por determinar si lograrán reunir los apoyos necesarios para bloquear la asignación de nuevos fondos federales a la ofensiva militar. Entretanto, el Gobierno de Trump ha comenzado a responder a las crecientes críticas contra la guerra en Irán.
El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha endurecido sus críticas contra los legisladores que cuestionan los objetivos, el coste económico y la legalidad de la ofensiva militar contra Irán.
Sin embargo, el propio Hegseth se encuentra bajo una presión creciente, tanto por parte de demócratas como de republicanos, por su papel en la decisión de convencer al presidente Donald Trump de iniciar la guerra.
Las principales críticas de los legisladores republicanos se centran en las reiteradas promesas de Hegseth de que Estados Unidos lograría una victoria rápida, así como en su tendencia a presentar los reveses militares estadounidenses como éxitos.
Los legisladores republicanos cuestionan sus promesas de una victoria rápida y su forma de presentar los reveses militares como éxitos. Por su parte, los demócratas preparan investigaciones sobre sus declaraciones y las decisiones del Pentágono, además de plantear recortes en la financiación militar y promover su destitución.
El representante demócrata Jason Crow acusó a Hegseth de incompetencia y corrupción, y afirmó que sus actuaciones están poniendo en riesgo la seguridad nacional y la de las tropas estadounidenses. “Voy a ir a por Pete Hegseth. No solo es incompetente y corrupto, sino que está socavando nuestra seguridad nacional y la seguridad de nuestras tropas”, señaló al respecto.
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