En un comunicado, la Fuerza Naval del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán ha precisado que el petrolero accidentado había apagado sus sistemas de rastreo para intentar cruzar una zona prohibida y peligrosa en el estrecho de Ormuz.
Asimismo, ha advertido que los buques que pretendan atravesar el estrecho deben coordinar previamente su paso con las Fuerzas Armadas de Irán para garantizar una navegación segura.
La guerra de agresión estadounidense-israelí impuesta a Irán desde el 28 de febrero llevaron a las Fuerzas Armadas iraníes a declarar el estrecho de Ormuz cerrado a todo el tráfico como una medida defensiva, lo que provocó un aumento vertiginoso de los precios del petróleo y el gas y desató temores de escasez mundial.
En un intento para evadir el control iraní sobre Ormuz, Estados Unidos estableció discretamente un corredor marítimo en el sur del estrecho e incita a los buques a transitar por esta ruta ilegal, lo que ha provocado una respuesta de las fuerzas armadas iraníes.
Teherán ha dejado claras sus condiciones para la reapertura de este paso estratégico, entre ellas el levantamiento del bloqueo naval, el fin de las agresiones militares, la suspensión de las sanciones —incluidas las que afectan a sus exportaciones de petróleo—, la liberación de activos iraníes congelados, el respeto de un alto el fuego en todos los frentes, incluido Líbano, y la compensación por los daños causados por la guerra.
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