• Varios palestinos desplazados en una tienda de campaña en un campamento de desplazados en la ciudad de Gaza, 7 de noviembre de 2026. (Foto: Reuters)
Publicada: domingo, 8 de noviembre de 2026 19:18

El jefe de la UNRWA alertó sobre el agravamiento de la crisis humanitaria en Gaza tras las inundaciones, que han dejado a miles de personas desplazadas sin un refugio seguro.

“El sufrimiento cruel actual infligido al pueblo de Gaza está trayendo más miseria en medio de la indiferencia, con el objetivo de quebrar lo que queda de la dignidad humana”, declaró el jefe de la Agencia de la ONU para la Ayuda a los Refugiados de Palestina (UNRWA), Philippe Lazzarini, en un mensaje publicado en la red social X.

En otro mensaje publicado en X, Lazzarini advirtió de que la población de Gaza afronta su cuarto invierno en condiciones extremadamente precarias, un año después de la entrada en vigor del alto el fuego.

“La población sigue entre los escombros, en tiendas de campaña inundadas y rodeada de aguas residuales desbordadas, sin ropa de abrigo, sin rehabilitación y con más sufrimiento y promesas incumplidas”, escribió el responsable de UNRWA.

Asimismo, subrayó que los palestinos de Gaza merecen algo más que indiferencia y reclamó que se permita, de una vez por todas, la entrada de un flujo de ayuda humanitaria básica “sin obstáculos y sin interrupciones”.

Lazzarini también compartió el testimonio de un periodista que documentó las dramáticas condiciones de vida de las familias desplazadas en los campamentos situados junto a la costa. Según el relato, las lluvias e inundaciones anegaron numerosas tiendas de campaña, empaparon los colchones y dejaron a miles de personas sin un lugar seco donde descansar.

El periodista describió escenas de desesperación entre los padres que, incapaces de proteger a sus hijos del frío y del agua, rompieron a llorar. También denunció las condiciones en las que viven niños menores de cinco años, muchos de ellos sin ropa adecuada, calefacción ni refugios capaces de protegerlos de la lluvia y el viento.

“¿Qué más tiene que pasar para que este mundo actúe? ¿Cuánto sufrimiento más deben soportar las personas antes de que alguien recuerde que son seres humanos?”, cuestionó el reportero.

 

Por su parte, el ministro de Salud palestino, Majed Abu Ramadan, advirtió de que las inundaciones y el deterioro de las condiciones ambientales están incrementando el riesgo de brotes de enfermedades entre cientos de miles de desplazados.

En un llamamiento urgente dirigido a la comunidad internacional, Naciones Unidas y las organizaciones sanitarias y humanitarias, el ministro pidió una intervención inmediata para proteger la vida de la población.

Abu Ramadan alertó especialmente del aumento del riesgo de infecciones respiratorias, como la gripe y la neumonía, debido a la exposición prolongada al frío y la humedad, la falta de ventilación y el hacinamiento en los campamentos. Los niños, los bebés, los ancianos y las personas enfermas figuran entre los grupos más vulnerables.

Asimismo, señaló que la acumulación de residuos, la contaminación por aguas residuales y la falta de saneamiento y control de plagas favorecen la proliferación de roedores e insectos, además de elevar el riesgo de contaminación del agua y los alimentos.

El ministro también advirtió de que el sistema sanitario de Gaza, debilitado por los daños en las instalaciones médicas y la falta de medicamentos, equipos, combustible y personal, dispone de una capacidad muy limitada para hacer frente a nuevas emergencias.

Ante la previsión de nuevas tormentas y un descenso de las temperaturas, Abu Ramadan reclamó refugios seguros, tiendas resistentes al agua y al viento, materiales aislantes, calefacción, mantas y ropa de invierno. También pidió garantizar el suministro de agua potable y artículos de higiene, retirar los residuos y reparar las redes de alcantarillado y drenaje.

“Lo que está ocurriendo en Gaza no es una crisis pasajera de invierno, sino una amenaza creciente para la salud pública y la vida de las personas”, concluyó el ministro, al insistir en la necesidad de una respuesta internacional inmediata para evitar más muertes y posibles epidemias.

Desde el inicio de la ofensiva israelí contra la Franja de Gaza, el 7 de octubre de 2023, los ataques han provocado una destrucción generalizada de viviendas e infraestructuras y el desplazamiento reiterado de la población. Según las cifras disponibles, la ofensiva ha dejado más de 74 600 palestinos muertos y más de 175 000 heridos, mientras que miles de personas continúan desaparecidas y cerca del 90 % de la infraestructura civil del enclave ha sido destruida.

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