La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, vinculó las políticas migratorias de la Administración de Donald Trump y el clima de discriminación racial en Estados Unidos con el avance electoral del Partido Demócrata en los recientes comicios legislativos, en los que recuperó el control del Congreso.
“No tengo el dato, pero es lógico pensar que algo que influyó para que las y los latinos que tienen derecho a votar en Estados Unidos votaran ahora por el Partido Demócrata, tuviera que ver con el racismo y al mismo tiempo redadas contra personas por su color de piel y por su origen étnico”, afirmó la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, durante su conferencia de prensa matutina del jueves.
El voto latino ha adquirido un peso determinante en la política estadounidense, no solo por su dimensión electoral, sino también por el papel económico y social de estas comunidades. Los mexicanos constituyen el grupo más numeroso, con alrededor del 58 % de la población hispana, junto a puertorriqueños, cubanos, salvadoreños y dominicanos.
Millones de integrantes de estas comunidades trabajan en sectores esenciales como la agricultura, la construcción y los servicios, por lo que las decisiones migratorias y económicas de Washington repercuten directamente en sus condiciones de vida.
Durante años, las políticas migratorias estadounidenses han estado marcadas por medidas restrictivas y operaciones de control fronterizo. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), dependiente del Departamento de Seguridad Nacional, se ha convertido en uno de los principales instrumentos de aplicación de estas disposiciones dentro del territorio estadounidense. Las redadas, las detenciones y la separación de familias migrantes han intensificado las críticas contra las prácticas de esta agencia, especialmente entre sectores que denuncian discriminación por motivos raciales y étnicos.
El malestar también se ha extendido al terreno económico. El aumento del precio de la gasolina y el diésel, junto con las dificultades que enfrentan los hogares trabajadores, ha añadido presión sobre una parte importante del electorado hispano.
En este contexto, Mario Guerrero, empresario que había respaldado a Trump en las tres últimas elecciones, anunció que apoyará a los demócratas debido a los métodos que considera “brutales” del ICE, según declaró a CBC News. Asimismo, el candidato demócrata Bobby Pulido, aspirante a disputar el escaño de la republicana Monica De La Cruz en el distrito 15 de Texas, sostiene que las preocupaciones de los ciudadanos y la defensa de sus intereses pesan más que las lealtades partidistas.
Los sondeos también reflejan cambios en las preferencias políticas de este electorado. Una encuesta de la Universidad Internacional de Florida (FIU) y YouGov señala que el 54,6 % de los votantes latinos consultados tiene previsto apoyar a candidatos demócratas al Congreso, frente al 32,9 % que respalda a los republicanos.
En Florida, el 47,5 % manifestó su intención de votar por los demócratas, mientras que el 38,5 % se inclinó por los republicanos. Por su parte, un estudio del Centro de Investigaciones Pew sitúa la aprobación de Trump entre los votantes latinos registrados en el 24 %, frente al 38 % al comienzo de su segundo mandato.
Entre quienes lo apoyaron en 2024, el respaldo al mandatario descendió del 93 % al 57 %. Estas cifras muestran la evolución de las preferencias de un sector electoral cuya participación puede incidir en la composición del Congreso.
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