Las autoridades palestinas han informado este martes de que el número de presos palestinos fallecidos en cárceles israelíes desde el 7 de octubre de 2023 asciende ya a 92, cifra que representa el 28 % del total de palestinos fallecidos en prisión desde 1967.
A comienzos de octubre, unos 9300 palestinos permanecían recluidos en prisiones israelíes, entre ellos 118 condenados a cadena perpetua, 91 mujeres y alrededor de 350 menores. Del total, 3100 se encuentran bajo detención administrativa, 1419 han sido clasificados y unos 1400 están catalogados como “combatientes ilegales”.
Desde el 7 de octubre se han producido cerca de 26 000 arrestos en Cisjordania, además de varios miles en la Franja de Gaza. Según la agencia palestina WAFA, alrededor del 49 % de los presos en centros penitenciarios israelíes “carecen de cargos” o “juicios” abiertos en su contra.
Las autoridades palestinas han denunciado que las detenciones se han intensificado y han advertido de las dificultades para documentar los casos debido a la continuidad de las operaciones militares, los cortes de información y las desapariciones forzadas.
Asimismo, han señalado que las consecuencias de las detenciones van más allá del encarcelamiento e incluyen incursiones, registros, actos de vandalismo, amenazas y malos tratos, además de repercusiones psicológicas, sociales y económicas para los detenidos y sus familias. Según han subrayado, estos factores convierten la detención en un instrumento constante de presión y sometimiento colectivo.
Las detenciones palestinas han afectado también a mujeres, niños, ancianos, enfermos, periodistas y defensores de los derechos humanos. Más de 800 mujeres han sido detenidas y más de 2000 menores arrestados en Cisjordania desde el inicio del genocidio.
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